Los beneficios de las Castañas

  • Castaña

Nombre científico: Castanea sativa

Fruto del otoño, su aroma me lleva a las calles de Lisboa donde mi abuelo me compraba media docena al vendedor del puesto de castañas asadas que vendía cada año en la misma esquina de una de las calles del centro.
Comer las castañas asadas tenía su rutina que empezaba por calentar las manos, con los ojos llenos de felicidad y la boca ansiosa por ese primer bocado. Luego, cogía la primera castaña y la abría por la mitad (siempre verificaba que no tenía gusanos). Las manos se quedaban negras (y la ropa también) y caminábamos compartiendo castañas y momentos únicos.
Dulces y sabrosos recuerdos de Otoño que me han aportado muchos beneficios (también emocionalmente, aunque no es de lo que hablaré).

En la Edad Media era un alimento importante para los más humildes, con la que también hacían el pan. Fue con la llegada de la patata y el maíz que la castaña quedó relegada a un papel secundario en la alimentación. Y sin embargo aún se encuentran personas que sustituyen la patata por castañas en varias recetas (una vez más vuelvo a mi infancia, esta vez a la cocina de mi abuela, donde la castaña sustituía la patata en el pollo al horno).

A principios de noviembre se celebra la fiesta del Gran Fuego (el Magosto). Esta fiesta tiene sus orígenes en las reuniones nocturnas de los celtas en el bosque junto a una hoguera, festejo que adaptamos y en que, actualmente, es tradición comer castañas asadas y beber vino dulce en compañía de amigos y familiares.

Existen tres grandes especies de castaños: europeos, chinos y americanos.
En España crecen más de 100 subespecies de castaños, la mayoría en Extremadura, Andalucía y Galicia.

Pero hablemos de sus propiedades.

Los beneficios de la castaña

Aunque se considera un fruto seco, su composición nutricional se asemeja bastante a la de los cereales.

Aporta hidratos de carbono complejos, de asimilación lenta, en su mayor parte almidones, que le confiere un índice glucémico medio. Aliado a su contenido en fibra, permite un aumento sostenido del nivel de glucosa en sangre, con gran utilidad cuando se necesita un aporte de energía continuado y lograr una sensación de saciedad. Aunque esta propiedad es bastante interesante en rutinas de pérdida de peso y dentro de la dieta mediterránea, es aconsejable precaución en casos de obesidad o en personas diabéticas, a las que se recomienda moderación para evitar una hiperglucemia.

La presencia de fibras insolubles en la castaña confiere el poder saciante pero también ayudan a regular el tránsito intestinal. Además, su acción prebiótica, equilibra la microbiota intestinal.

Gracias a su perfil lipídico (y una vez más a la acción de las fibras), se puede incluir en una dieta cuyo objetivo sea reducir la hipocolesterolemia.

Rica en antioxidantes, es un alimento que ayuda a frenar el envejecimiento (sigues cumpliendo años pero tu piel no lo dirá). Diferentes estudios refieren el ácido elágico como uno de los responsables que evita la destrucción del colágeno y de la inflamación de las células del tejido cutáneo. Y la castaña contiene el ácido elágico además de ácido gálico, procianidinas y catequinas.

Si hablamos de vitaminas, contiene buenas concentraciones de vitamina C (aunque al asar se pierde cerca de 40% de esta vitamina), vitamina A y vitamina E. También contiene minerales, del que destaca el manganeso y el potasio, por lo que aportará beneficios en personas con retención de líquidos.

Estudios recientes refieren la posible utilidad de algunos de sus compuestos en casos de cancer de mama aunque es necesario más estudios para confirmar este efecto.

Es cierto que la castaña tiene propiedades increíbles y se puede incluir en una alimentación adecuada (con moderación, principalmente en casos de diabetes y obesidad, como ya referí anteriormente). No obstante, como todos los alimentos, hay personas que no la digieren del todo bien.

Se pueden evitar molestias evitando consumir las castañas aún verdes por su alto contenido en taninos, causantes del malestar gástrico. Con un poco de paciencia, dejando que la castaña madure, la concentración de taninos disminuye y será un alimento mucho más digestible.

Si antes era alimento de personas humildes, en la actualidad es alimento clave en recetas de los grandes chefs.
Además de la receta típica de castañas asadas, se puede cocinar de formas muy distintas e incluso originales.
Una idea sería escaldarlas unos minutos para pelarlas bien y utilizar en un puré de castaña que acompaña bien un salteado de setas y calabaza (puedes ver sus beneficios en aquí). Para condimentar el puré y facilitar la digestión de la castaña, se puede recurrir a semillas de hinojo, cúrcuma, jengibre o anís.

Recetas típicas con castañas se pueden encontrar en España, siendo la mayoría recetas dulces (flan de castañas, castaña confitada, reinetas del Bierzo rellenas de castañas, mazapán de castañas de Huelva.) pero también el potaje de castañas de las Alpujarras.
En Italia es típica la sopa de castañas.

En muchos herbolarios se encuentran suplementos con castaña de Indias (Aesculus hippocastanum). Aunque presente muchas propiedades beneficiosas, no debemos confundir con la castaña de la que hablamos y que comemos en los fríos días de otoño.

 

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