Hoy he decidido traer el tema de las hernias discales pues es un problema común en la población activa, que causa muchas bajas médicas  (con sus consecuencias) y lleva a muchos pacientes al quirofano.

Además, es una situación donde la osteopatía y otras terapias complementarias pueden ayudar mejorando el bienestar y disminuyendo el dolor.

¿Empezamos?

¿Qué es una hernia discal?

Una hernia discal es una enfermedad en la que el núcleo pulposo de un disco intervertebral se desplaza hacia la raíz nerviosa, produciendo dolor al comprimirla.

hernia_de_disco

Con el pasar de años (y otras posibles causas) los discos de nuestra columna vertebral pierden flexibilidad y elasticidad. Si un disco se vuelve más frágil, pueden surgir pequeñas fisuras sobre la pared exterior que, al no ser vascularizada, no puede cicatrizar convenientemente.

Aunque puede aparecer a cualquier edad, afecta mayoritariamente a un intervalo de edades que va desde los 30 a los 50 años. Algunos factores pueden influir en el aparecimiento de hernias o protrusiones discales, como una musculatura débil y el hecho de estar mucho tiempo sentado (especialmente si no se realiza ejercicio físico habitual, acelerando la atrofia muscular). También puede aumentar la probabilidad de tener una hernia cuando se está sometido a vibraciones constantes, como en algunas profesiones como los operarios de maquinaria industrial.

Cuando el disco intervertebral comprime la raíz nerviosa surge el dolor que irradia a una determinada zona, pudiendo igualmente provocar otros trastornos como hormigueo o falta de fuerza.

¿Cuál es la diferencia entre hernia discal y protrusión discal?

En la protrusión discal hay ruptura de las fibras internas y el núcleo se desplaza hacia la fisura discal, sin embargo no hay ruptura de las fibras más externas y no se verifica la extrusión del núcleo (lo que ya se verifica en las hernias discales).

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Hernia discal y ciática

El dolor de la ciática es en realidad la consecuencia de un proceso inflamatorio local y reversible de los tejidos cercanos al nervio ciático. El edema procedente de la inflamación comprime el nervio ciático y causa el dolor y demás quejas de quién ya lo ha sufrido.

Generalmente la inflamación es causada por un disco intervertebral que comprime la raíz nerviosa (hernia discal), aunque puedan existir otras causas.

El dolor suele ser agudo y repentino, con una intensidad elevada que no se alivia fácilmente e imposibilitando algunos movimientos rutinarios como sentarse o acostarse.

Las hernias discales más comunes se encuentran en la zona lumbar, aunque también puedan existir en otras zonas. Es por este motivo que son fácilmente asociadas al dolor ciático. Esto se debe a que las vértebras lumbares están sujetas a una mayor presión (sostienen toda la columna vertebral y la cabeza) y tienen bastante amplitud de movimientos.

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Así, según la localización de la hernia discal, el dolor puede irradiar desde la espalda hasta la cara dorsal del pie o el talón, dependiendo de la zona que inerve la raíz nerviosa afectada.

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Una de las hernias que más encuentro es en el segmento L5-S1. El dolor que se siente en esta parte de la espalda es, quizás, de los más intensos. Irradia para la pierna, afectando el tobillo y el dedo gordo del pie y suele acompañarse de hormigueo.

Hernia discal y Osteopatía

La osteopatía es una técnica no invasiva que no implica riesgo siempre que efectuada correctamente por un osteópata competente.

El osteópata concentrará sus esfuerzos en restablecer el equilibrio de la columna para reducir los dolores y mejorar el bienestar, efectuando una evaluación diferencial que permitirá elegir la manipulación más adecuada.

En casos de hernias discales, se modifica la posición del disco con manipulaciones vertebrales, disminuyendo la compresión y el dolor.

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Aunque existan diferencias entre distintas personas y hernias, siempre será necesario más de una sesión para que se noten los resultados.

Según Ricard Francis, los resultados se notan de forma significativa a partir de la cuarta sesión, siendo excelentes cuando se acercan a la décima, con eficacia de 91,32% en un estudio realizado con 694 pacientes.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que la osteopatía no hace milagros y que es necesario que la persona se involucre a través de ejercicios específicos y cuidados posturales pues la fragilidad de la espalda ya está presente.

Cuidados en caso de hernia discal

Hay cuidados que todos debemos tener para evitar desequilibrios futuros y contracturas, aunque muchas veces no lo tenemos en cuenta en nuestras actividades del día a día.

Uno de los más conocidos (y menos realizados) es la posición de piernas y espalda al levantar peso, pero el modo como nos levantamos de la cama o entramos/salimos del coche también influye bastante en la salud lumbar.

Una persona con una hernia discal debe tener los mismos cuidados que cualquier otra persona y añadirle algunos cuidados más por la existencia de una fragilidad ya patente.

Así, es importante que evite coger pesos elevados y, si lo tiene que hacer, tomar las debidas precauciones posturales para evitar lesiones. Las posturas deben siempre ser cuidadas, tomando especial atención a movimientos bruscos y de flexión del tronco.

Deporte y Hernias Discales

El deporte está muy recomendado en casos de hernias discales siempre que no fuerce demasiado la espalda y que no compriman los discos intervertebrales. Se trata de fortalecer la musculatura pero sin riesgo de lesiones.

Hay muchísimos deportes que se pueden realizar y que no suponen un riesgo. La natación, por ejemplo, trabaja la musculatura no suponiendo riesgo para la columna por no sujetar el cuerpo a ningún tipo de presión (el propio peso del cuerpo se ve disminuido en el agua). También las caminadas pueden ser benéficas, cuidando no aumentar la velocidad ni pisar muy fuerte el suelo.

Los deportes violentos o que lleven a la compresión de los discos deben ser evitados, tales como la halterofilia, la equitación o el motocross.

Hay deportes que, aunque no suponen un riesgo elevado, deben ser practicados con precaución por las torsiones que implican, como el golf.

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Tomando algunas precauciones y evitando los deportes más violentos para la columna, es posible hacer una vida normal casi sin restricciones, asumiendo que superado el episodio de dolor, los discos intervertebrales siguen estando fragilizados y que es importante cuidar de la espalda evitando el exceso de peso y cuidando la musculatura.

Aunque estoy hablando de Osteopatía en las hernias discales, hay otras técnicas beneficiosas que se pueden utilizar en estos casos tanto de forma aislada como para complementar las manipulaciones osteopaticas.

Personalmente prefiero trabajar con varias técnicas como complemento a la osteopatía, tanto para reducir el dolor como para mejorar el estado general de los tejidos y favorecer la cicatrización.

Así,  se puede complementar con acupuntura, magnetoterapia y, en algunas ocasiones, suplementos naturales como plantas, vitaminas o enzimas…

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…pero esto será información para otro día, que se hace tarde 😉

Hasta pronto,

Idália Viviana

 

Bibliografía

Ricard F. Resultados comparativos del tratamiento conservador por osteopatía de las hernias discales lumbares. Revista científica de terapia manual y osteopatía N 7: 1998.

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