Un hijo cambia nuestra vida de la forma más inesperada. No son apenas noches sin dormir, es todo un conjunto de momentos inolvidables y preocupaciones que serán los motores de nuestra vida.

Desde las primeras horas nos damos cuenta que no es suficiente con la alimentación, el descanso y el cambio de pañales. Debemos proteger, educar y transmitir amor a esta nueva vida, que ya es nuestro mundo.

Somos conscientes que, para alcanzar un desarrollo equilibrado, necesitamos proporcionarle bienestar en la totalidad de su ser: físico, mental, emocional y social.

Este es también el objetivo de la Naturopatía, que considera el individuo como un ser global e integra todas las terapias necesarias para ayudar al organismo a alcanzar el estado óptimo de salud, entendiendo como salud el “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, tal como define la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En la infancia se puede lograr una curación profunda y natural en la mayoría de desequilibrios, por la vitalidad que caracteriza esta etapa. Al estimular el organismo a partir de diversas técnicas, se aceleran las capacidades innatas del cuerpo para curarse.

En muchas ocasiones me preguntan sobre desequilibrios muy específicos, sobre los hijos o sobrinos. En Naturopatía no hay una poción mágica que se pueda utilizar de una forma generalizada. Cada niño enferma de una forma distinta y tiene diferentes respuestas a las mismas terapias. Esto se debe a la individualidad de cada persona, muy visible cuando no nos centramos apenas en su cuerpo físico. Una técnica puede ser idónea para determinada persona pero no adaptarse a las necesidades o personalidad e otra. Esto se puede observar fácilmente cuando, por ejemplo, algo nos asusta y cada persona reacciona de una forma específica. Por la existencia de esta individualidad, debemos mirar al niño en su totalidad para obtener la mejor respuesta.

Una ventaja de la Naturopatía es su seguridad, siempre que se utilice de forma adecuada. Sin embargo no debemos caer en el error que al ser natural, no nos hará mal. Todas las terapias pueden tener contraindicaciones o interaccionar con otros tratamientos que esté realizando. Por ello, es importante la opinión de un profesional, evitando los problemas que podrían surgir. Esto se hace más evidente, si cabe, cuando hablamos de la etapa infantil.

Ventajas de la Naturopatía en la Infancia:

• Estimula el organismo en su capacidad de cura, sin suprimir síntomas;

• Es eficaz y seguro, siendo utilizado desde la antigüedad. Actualmente hay cada vez más estudios científicos que nos justifican lo que nuestros abuelos ya sabían de forma empírica;

• Tiene un amplio campo de acción, restableciendo el equilibrio integral y favoreciendo la cura natural de un modo global;

• Promueve el bienestar en la infancia y en la familia.

 

Por estos motivos, y seguramente por muchos otros, cada vez más familias utilizan la naturopatía.

Hasta pronto,

Idália Viviana

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